Si notas que tus dientes inferiores quedan por delante de los superiores o que tienes un mentón muy prominente, es posible que presentes una mordida en clase III.
La clase III es un tipo de maloclusión que no solo afecta a la estética. También puede perjudicar la función y la comodidad al comer o hablar, así como provocar desgastes en los dientes que, con el tiempo, se conviertan en fracturas.
Si presentas clase III y quieres conocer todas las implicaciones que puede tener para la salud y estética de tu boca, no te pierdas el artículo que ha elaborado la doctora Laura Pérez, directora médica y especialista en ortodoncia de Pérez Saavedra.
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¿Qué es la clase III?
La clase III hace referencia a una relación incorrecta entre el maxilar superior y la mandíbula, en la que los dientes inferiores muerden por delante de los superiores. Por ello, la clase III da lugar a un perfil de tipo cóncavo, en el que destaca la prominencia del mentón.
Tipos de maloclusión de clase III
La clase III puede deberse a la posición de los dientes (de tipo dental) o a la relación entre los huesos maxilares (de tipo esquelético).
1- Clase III dentaria o dental
La discrepancia se origina en la posición o inclinación de los dientes. En estos casos, los huesos tienen un tamaño y una posición normales, pero pueden suceder dos cosas: que los incisivos inferiores estén demasiado adelantados o que los incisivos superiores estén muy retraídos.
En cualquiera de los dos casos el resultado es el mismo: los dientes de abajo muerden por delante.
2- Clase III ósea o esquelética
En este caso, el origen del problema está en los huesos, que no se han desarrollado correctamente.
Las alteraciones en el crecimiento óseo pueden dar lugar a una mandíbula adelantada (prognatismo mandibular), a un maxilar superior corto o poco desarrollado o una combinación de ambos.
Causas de la clase III
A continuación, te detallamos las causas de la clase III para que entiendas bien el origen de esta maloclusión.
Clase III ósea o esquelética
En las clases III esqueléticas, el origen suele estar en la genética y la infancia:
- Herencia familiar: hay determinados patrones faciales que “se repiten” en las familias, como un mentón prominente o un maxilar superior estrecho.
- Hábitos y función respiratoria: la respiración oral y determinados hábitos tempranos (succión del dedo pulgar, uso del chupete…) pueden influir en el crecimiento de los huesos si no se corrigen a tiempo, haciendo que la mandíbula se desarrolle más o que el maxilar superior crezca menos de lo esperado.
Clase III dentaria o dental
En las clases III dentales, el origen suele estar en la genética y el proceso de erupción de los dientes:
- Genética: la posición de los dientes también puede heredarse de padres a hijos.
- Pérdida prematura de dientes temporales: la caída temprana de los dientes de leche puede afectar a la posición e inclinación de las piezas dentales permanentes. Esto se debe a que la pérdida de un diente provoca desplazamientos en el resto, lo que altera el engranaje entre las dos arcadas.
Consecuencias de no tratar la clase III
En función del origen de la maloclusión (ósea o dentaria) y de su severidad, la clase III puede ocasionar diversos problemas:
- Desgaste y fracturas: al masticar con un engranaje invertido, ciertos dientes se sobrecargan y el esmalte se desgasta más rápido.
- Recesiones gingivales: los incisivos inferiores muy adelantados pueden perder el soporte de la encía con mayor facilidad.
- Dolor muscular y articular: la articulación temporomandibular (ATM) puede resentirse con dolor, chasquidos y limitaciones para abrir la boca.
- Masticación y fonación menos eficientes: en algunos casos, la clase III provoca dificultades a la hora de triturar los alimentos y de pronunciar ciertos sonidos.
- Estética facial: el perfil cóncavo y el mentón marcado pueden afectar a la estética y la autoestima.
Tratamiento para la clase III
En función del origen de la maloclusión, de su severidad y de la edad del paciente, la clase III se puede tratar de distintas maneras. No obstante, antes de definir el tratamiento más adecuado es fundamental realizar un buen diagnóstico del paciente.
Para ello, en Pérez Saavedra hacemos un estudio de ortodoncia muy completo con exploración clínica y radiográfica (cefalometría y ortopantomografía), fotografías y toma de impresiones con escáner intraoral.
Clase III ósea
Cuando la clase III es de origen esquelético, el tratamiento se adapta a la etapa de crecimiento:
Tratamiento de ortodoncia interceptiva (niños y preadolescentes de entre seis y nueve años)
En estos casos, lo más recomendable es aprovechar el crecimiento para guiar el desarrollo de los huesos, lo que ofrece la ventaja de evitar tratamientos más invasivos en la adolescencia y la edad adulta.
Durante la infancia, se pueden utilizar aparatos funcionales como la máscara facial y el disyuntor de paladar. Ambos dispositivos permiten estimular el desarrollo de la arcada superior y conseguir el equilibrio entre ambos huesos maxilares (maxilar superior y mandíbula).
Tratamiento de ortodoncia (adolescentes y adultos)
En adolescentes y adultos que presentan discrepancias óseos leves o moderadas se puede recurrir a un tratamiento de camuflaje, ya sea con brackets o con alineadores transparentes.
Aunque en adolescentes y adultos no se pueden corregir los desequilibrios en los huesos maxilares mediante un tratamiento de ortodoncia, sí se puede mejorar la posición de los dientes. Este abordaje, aunque no sea la solución ideal, permite reducir los problemas funcionales y estéticos asociados a la clase III.
Cirugía ortognática (adultos)
En adultos que presentan problemas esqueléticos severos se puede recurrir a un tratamiento combinado de ortodoncia y cirugía ortognática. Dicho tratamiento combinado permite corregir la posición de los dientes (con ortodoncia) y solucionar las discrepancias en el tamaño y la posición de los huesos maxilares (con cirugía ortognática).
Normalmente, la cirugía ortognática se reserva para los casos más complejos, en los que la discrepancia ósea provoca inconvenientes diarios (dolores crónicos, dificultades para masticar…) y se busca un resultado funcional y estético óptimo.
Clase III dentaria
Si los huesos tienen una posición y un tamaño normal y el desajuste es dental, las opciones de tratamiento son más conservadoras, ya que la clase III se puede corregir únicamente con ortodoncia:
- Brackets metálicos.
- Brackets estéticos, como los de cristal de zafiro.
- Alineadores transparentes.
¿Tienes alguna duda más sobre esta alteración? Como ves, no todas las clases III son iguales, por lo que es fundamental tratar cada caso con rigor y experiencia.
Un buen diagnóstico a tiempo marca la diferencia entre un plan conservador y uno quirúrgico, así como entre un resultado “aceptable” y otro estable a largo plazo, tanto en el plano funcional como estético. Cuanto más tarde se actúa, menos margen hay para guiar el crecimiento y más probable es necesitar soluciones quirúrgicas.
Por todo ello, en Pérez Saavedra cuidamos especialmente el estudio inicial y abordamos la clase III con una filosofía muy clara: diagnóstico preciso y tratamiento a medida. Contamos con un equipo médico especializado en ortodoncia, liderado por la doctora Laura Pérez, tecnología de diagnóstico y planificación de última generación (CBCT, escáner intraoral…) y marcas líderes de eficacia demostrada (Invisalign, Spark…).
Si quieres que valoremos tu caso, pide tu primera consulta sin coste con la doctora Laura Pérez.

